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EXTRAORDINARIO Destacado

EXTRAORDINARIO


Un filme de gran sensibilidad que, pese a ser un tema que pudo desbordarse –el pequeño protagonista tiene un rostro deforme-, alcanza cuotas de genuina emoción en su retrato de cómo una familia promedio logra articularse como un ejemplo para la inclusión y el respeto a la diversidad

Víctor Bórquez Núñez
A pesar de su tema –el protagonista es un niño llamado Auggie (Jacob Tremblay), que nace con malformaciones faciales, producto de un desorden genético conocido como síndrome de Treacher Collins- este filme tiene un encanto, un llamado a la unidad familiar y lugares comunes tan bien asimilados que, contra todas las expectativas, se deja ver con ganas y una cuota no menor de emoción.


La mejor opción que tomó el director de este filme, Stephen Chbosky, es dejar de lado todo el exceso de morbosidad o el tono lastimero que pudo tener la película, para centrarse en un drama familiar sensible e inteligente, cuyo tema y tratamiento nos recuerdan lejanamente esa estupenda y subvalorada película titulada ‘Máscara’, del notable realizador Peter Bogdanovich, que planteaba un tema similar de deformidad, calor hogareño y un fuerte llamado a cuestionar lo que se conoce como “normal”.
La construcción del filme está realizada en forma de capítulos que llevan por título los nombres de sus protagónicos, partiendo por Auggie, el chico nacido con deformidad facial que se presenta en primera persona y nos hace un estupendo resumen de lo que ha sido su vida hasta el momento en que comienza la película.
Con mucha inteligencia y sentido del encuadre, el estilo cómico del nacimiento de Auggie choca abruptamente cuando todos se fijan en él (y con mayor economía de recursos, nosotros los espectadores no lo vemos) lo que instala desde el inicio un drama que navega, sin embargo, por aguas diferentes del melodrama desbordado.
El pequeño Auggie es el segundo hijo de Nate (Owen Wilson) e Isabel (Julia Roberts), hermano menor de Olivia (Izabela Vidovic) y para cuando se presenta ya tiene más de veinte operaciones y diez años, época que coincide con su ingreso tardío a la experiencia de asistir a un colegio donde –como era de suponer- sufrirá el maltrato, la desconfianza y el acoso de sus compañeros.
Acostumbrado a llevar su rostro cubierto con un casco de astronauta de juguete, ha llegado el momento de dejar de estudiar en casa y de vivir protegido de la crueldad de los demás y asumir, entre otras lecciones, que debe crecer y ser capaz de mostrarse tal cual delante de los demás, aunque ello resulte doloroso.
Es en este punto cuando el tema de la película se amplía, cobra una nueva identidad y permite crecer, cambiando el punto de vista porque una vez que el pequeño ingresa al colegio y suceden los típicos encuentros y desencuentros con sus compañeros, el filme se centra en Olivia y en sus propios problemas: la constante sensación de ser desplazada por su hermano, quien es el centro de las atenciones y cuidados, lo que suma a la separación de una de sus mejores amigas, quien se aleja inexplicablemente al inicio del año escolar.
De esta manera, con astucia, el director Chbosky hace que Olivia pasa a controlar la narrativa, y son sus problemas, sus carencias afectivas y sus primeros atisbos del amor los que dominen el relato, integrándose entonces el tema de la deformidad de su hermano como un elemento más de su propio universo adolescente.
Este drama bien construido está basado en el libro original de la escritora R. J. Palacio, un best seller del New York Times, en la denominada literatura para “jóvenes adultos”. Lo que se agradece es que el director haya sabido dosificar el tema, ampliando las posibilidades, permitiendo que cada uno de los personajes tuviese un segmento para que lo podamos apreciar y entender en sus motivaciones.
Otro punto interesante es que el entorno en que se desenvuelven los personajes corresponde a un segmento real, donde existen estudiantes becados junto con otros que tienen familias de gran poder adquisitivo, aunque carentes de lazos afectivos. Incluso la madre de Auggie, ha dejado inconclusos sus estudios para dedicarse a cuidar y educar a su hijo.
El caso mejor delineado en este sentido es el de Miranda, la amiga de Olivia, quien ve cómo de pronto su estatus social se desmorona tras el divorcio de sus padres. Ella, que ahora vive en un condominio junto a su madre alcohólica, recuerda los días compartidos en la acogedora casa de Olivia, de donde ella misma se ha expulsado.
Conviene destacar que el realizador de este filme tiene una interesante carrera, desde que presentó su filme de 2012 ‘La ventaja de ser invisibles’, considerada como una de las mejores películas juveniles de los últimos años.
Con “Extraordinario” demuestra buen pulso y capacidad para emocionar de manera genuina trabajando con estrellas de la talla de Owen Wilson y Julia Roberts, quienes de manera sorpresiva se integran a una historia coral, pasando a un discreto segundo plano, sin acaparar escenas ni lucirse.
Aunque sea beneficioso para el relato, se echa en falta más secuencias para un Owen Wilson que bien dirigido resulta notable (recuérdese lo logrado por Woody Allen cuando lo escogió como protagonista para ‘Medianoche en París’) y acá, en cambio, solamente queda limitado a ser el alivio cómico del drama, misma situación que le sucede a Julia Roberts, que pudo ser reemplazada por cualquier otra buena actriz sin que afectara al proyecto en general.
‘Extraordinario’ es una película derechamente familiar, que constituye una lección que debiera ser aprovechada por los maestros para discutir con sus estudiantes, realizada con cariño por sus personajes y con buen sentido de la puesta en imágenes de un drama potente, delineado con finura y buen pulso narrativo. Buena.

Víctor Mario Bórquez Núñez es periodista, escritor, Académico Universidad de Antofagasta. Magíster en Educación y Máster en Comunicación, Especializado en Periodismo y Comunicación Social

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