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Cultura

UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

Cama para tres

Sergio Arévalo
Tuve una cena familiar, de esas incomodas, en algunas ocasiones fría como un gran hielo, de esas donde los comentarios se vuelven poco cómodos, aparecen silencios eternos peor que en salón de primaria cuando la maestra pregunta algo y nadie estudió, pero todo esto se vuelve más llevadero con los sobrinos cuando hacen preguntas un tanto irreverentes y te demuestran lo observadores que pueden llegar a ser.

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IN CRESCENDO


EL HOMBRE CON EL MEJOR TRABAJO DEL MUNDO


Tengo el mejor trabajo del mundo. Si estoy infeliz es una falla de mi imaginación.
Anthony Bourdain

Prometeo Murillo
El hombre sin reservas.
El suicidio es un acontecimiento desconcertante. Una locura en términos de humanismo. Sin duda el más duro acto que un ser amado puede hacerle a sus semejantes. ¿Cómo es posible que el hombre con el mejor trabajo del mundo termine de esta manera con su vida? Una vida a todas luces envidiable incluso por aquellos que en teoría todo lo tienen, pues en la práctica siempre les faltará algo, algo de lo que Bourdain le sobraba.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

¿Quién protagonizará mi vida?

Sergio Arévalo
Por años se dijo que la televisión y su programación “basura” (término utilizado en boca de algunos) impedía que el pueblo mexicano despertara de un sueño supuestamente ocasionado por la llamada caja de los sueños con la cual cuenta la leyenda tenían a los mexicanos en un estado inconsciente, aprovechando las autoridades correspondientes esta situación para hacer de las suyas. Drama más drama menos, eso se decía.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

13 razones

Sergio Arévalo
De niño en una tarde de películas con la familia, en esas donde tus padres rentan una película, tu hermana mayor otra y tú rentas otra, posiblemente del área de niños donde la mayoría todavía eran películas que posiblemente pudieras verla en la tele, pero querías aprovecharla y verla las veces que fueran posibles porque te encantaba, en uno de esos domingos tuve mi primer acercamiento a un suicidio.

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IN CRESCENDO

 

EL PAPEL DEL MUSEO EN LA IDENTIDAD DE UNA CIUDAD

Prometeo Murillo
Aún recuerdo cuando llegué a conocer la ciudad en la que mi mamá había decidido vivir. Mc Allen, Texas; es una ciudad famosa en el noreste mexicano y sureste de los USA, por una razón sencilla: el estúpido y sensual shopping.
Una ciudad de poco más de 130 mil habitantes que hizo de los malls (los centros comerciales de gran extensión) su vocación de vida, al grado que generalizó el "¿Vas a macalanear?" Nuevo verbo, extraído del más puro chúntaro style, para expresar una actividad propia de fin de semana.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

Escribir y leer en tiempos de “la interne”

Sergio Arévalo
Un día conocí a un tipo que lo primero que me dijo al tratar de “coquetearme” era decirme que era escritor, la verdad su método me pareció de lo más creativo, pero a la vez cliché ¿escritor? Quién en estos tiempos cree que eso funciona, pero a mí me atrapó y al preguntarle ¿De qué escribes? Y lo principal ¿Dónde publicaste? Me comentó que escribía lo que soñaba y lo publicaba en su blog, me dijo que normalmente escribía para él, pero que si le daba un beso me pasaba el link de la página, total que no me gustó como escribía, pero si como besaba.

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IN CRESCENDO

 

LA INSOPORTABLE BREVEDAD DEL CUENTO: ENSAYO DE ORQUESTA, DE LAURA BAEZA

Prometeo Murillo
Cualquiera pude pensar que, por corto, es fácil… el cuento breve es un subgénero literario engañoso. La capacidad de contar historias, sustanciales e interesantes, y con poca extensión requiere la paciencia y detalle de un maquetista, y esto -por lo general- difícilmente se aprende en clases o talleres literarios. Como en la música, existe la técnica, pero el talento es un factor que definirá lo tortuoso del camino de quien decide dedicarse a la insoportable brevedad del microrrelato.

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IN CRESCENDO


EL PROTOCOLO DEL FINAL DEL CONCIERTO


(Tercero de cuatro)

 

Prometeo Murillo

El PÚBLICO COMO PARTE DEL CONCIERTO
Los conciertos de música clásica tienen siglos de realizarse. Vienen de una etiqueta europea, pero son, hoy por hoy, sucesos globales. Tropicalizados algunos -lo que significa que están adecuados a las necesidades locales de cada entidad- pero todos rinden tributo a la gran esencia de la buena música.

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EL PROTOCOLO DEL DÍA DEL CONCIERTO


(Segundo de cuatro)

Dedicado al Dr. Rafael Avilés


Prometeo Murillo
La puntualidad -decía el Maestro Ramón Shade, director de la Camerata de Coahuila- es lo único que no se debe pedir. Cualquier cosa puede disculparse: la falta de inspiración, el desánimo para hacer las cosas, una mala técnica e incluso la falta de talento. Son fallas que pueden mejorar en una siguiente oportunidad; pero ser impuntual es im-per-do-na-ble.
Esta máxima aplica a los músicos, y es trasladable al público. La impuntualidad, como aquel portero (Bruce Campbell) se lo dice al fracasado Peter Parker (Spider-Man 2; USA, 2004) “arruina la ilusión del arte”, interrumpe y muchas veces ofende. Está demás decirlo: sea puntual si es que se ha decidido a ir a un concierto.
Si ha llegado tarde apéguese a la política de cada orquesta, probablemente lo dejen entrar entre obra y obra. Personalmente me tocó que me cerraran la puerta en las narices en el mismísimo Palacio de Bellas Artes. No se ofenda si eso le sucede; no es personal, es un asunto de protocolo.
No abundaré en lo obvio: No coma en la sala, no charle con el vecino, modere su voz, no estruje entre sus manos las bolsitas de plástico de unas frituras, no meta bebidas, no tome fotos con flash. No lleve a un concierto niños menores de 5 años y si inevitablemente los lleva, cuide que su conducta no afecte el disfrute de los demás en el público. Con una vida por delante, ellos tendrán más oportunidades de asistir a las obras que ellos mismos elijan.
EN LA SALA
Generalmente un concierto de Filarmónica (Sinfónica u Orquesta de Cámara) ofrece alrededor de 3, quizá 4 obras por concierto. A menos que se trate de obras populares o contemporáneas, los programas suelen ofrecer
1. La Obertura (una obra o tema corto, de entre 5 y 15 minutos) relacionada o jugando un papel anímico en lo que compone el programa general.
2. Una obra de concierto. Una pieza musical fuerte. Más extensa y quizá más compleja que la primera, en que tal vez la participación de un solista, instrumentista o cantante, participe como invitado de la orquesta.
3. Una Sinfonía, u obra similar. Que viene a ser el plato fuerte de la noche. Obras de entre 3 a 4 movimientos y que seguramente estarán definidos en el programa de mano del concierto.
4. El Encore. Que es cuando la orquesta tocará otra más a petición y aplauso del público, y del que hablaremos más adelante.
Lo ideal, es enterarse del número de movimientos que tiene cada obra. Eso generalmente viene en el programa de mano y es un tema que da para más charla. Aunque usted disfrute mucho de un movimiento, procure no aplaudir hasta finalizar el total de la obra. Aplaudimos al final de la Obertura, del Concierto y de la Sinfonía. Aunque muchos directores, están en desacuerdo con tal protocolo. Incluso directores europeos me dijeron alguna vez que el público es libre de aplaudir cuando algo les haya gustado tanto que les nazca hacerlo.
Un gesto de talento, una generosa interpretación, pueden arrancar un aplauso espontáneo. La pasión, elemento central de la interpretación artística pudiera acudir a la sala y entonces, aplaudir fuera de protocolo es lo que enciende las estrellas a la noche. Pero, aplaudir con pasión y conocimiento, hacen que ésta sea, además, inolvidable.

Prometeo Murillo es divulgador y promotor cultural; es gerente general en Orquesta Filarmónica del Desierto, Coahuila de Zaragoza. Cursa estudios de Maestría en Promoción y Desarrollo Cultural en la UA de C.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

¿Me regalas una vida?

Sergio Arévalo
Cuando niño teníamos en casa un súper Nintendo, bueno decir “teníamos” es un decir porque realmente le pertenecía a mi hermana la cual me lo prestaba a su consideración, llevarle su refresco y convencer a mamá para que nos diera dinero para comprar comida chatarra ayudaba en el proceso de convencimiento para jugar con ella.

Después vinieron los juegos de peleas, en donde recuerdo al perder y si te encontrabas jugando en equipo, podías seleccionar ciertos botones para que tu compañero de batalla te regalara una vida. Algo que después te pone a pensar, si tuviéramos ese poder ¿a quién le daríamos nuestras vidas “sobrantes”?

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