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Cultura

IN CRESCENDO


EL PROTOCOLO DEL FINAL DEL CONCIERTO


(Tercero de cuatro)

 

Prometeo Murillo

El PÚBLICO COMO PARTE DEL CONCIERTO
Los conciertos de música clásica tienen siglos de realizarse. Vienen de una etiqueta europea, pero son, hoy por hoy, sucesos globales. Tropicalizados algunos -lo que significa que están adecuados a las necesidades locales de cada entidad- pero todos rinden tributo a la gran esencia de la buena música.

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IN CRESCENDO

 

EL PROTOCOLO DEL DÍA DEL CONCIERTO


(Segundo de cuatro)

Dedicado al Dr. Rafael Avilés


Prometeo Murillo
La puntualidad -decía el Maestro Ramón Shade, director de la Camerata de Coahuila- es lo único que no se debe pedir. Cualquier cosa puede disculparse: la falta de inspiración, el desánimo para hacer las cosas, una mala técnica e incluso la falta de talento. Son fallas que pueden mejorar en una siguiente oportunidad; pero ser impuntual es im-per-do-na-ble.
Esta máxima aplica a los músicos, y es trasladable al público. La impuntualidad, como aquel portero (Bruce Campbell) se lo dice al fracasado Peter Parker (Spider-Man 2; USA, 2004) “arruina la ilusión del arte”, interrumpe y muchas veces ofende. Está demás decirlo: sea puntual si es que se ha decidido a ir a un concierto.
Si ha llegado tarde apéguese a la política de cada orquesta, probablemente lo dejen entrar entre obra y obra. Personalmente me tocó que me cerraran la puerta en las narices en el mismísimo Palacio de Bellas Artes. No se ofenda si eso le sucede; no es personal, es un asunto de protocolo.
No abundaré en lo obvio: No coma en la sala, no charle con el vecino, modere su voz, no estruje entre sus manos las bolsitas de plástico de unas frituras, no meta bebidas, no tome fotos con flash. No lleve a un concierto niños menores de 5 años y si inevitablemente los lleva, cuide que su conducta no afecte el disfrute de los demás en el público. Con una vida por delante, ellos tendrán más oportunidades de asistir a las obras que ellos mismos elijan.
EN LA SALA
Generalmente un concierto de Filarmónica (Sinfónica u Orquesta de Cámara) ofrece alrededor de 3, quizá 4 obras por concierto. A menos que se trate de obras populares o contemporáneas, los programas suelen ofrecer
1. La Obertura (una obra o tema corto, de entre 5 y 15 minutos) relacionada o jugando un papel anímico en lo que compone el programa general.
2. Una obra de concierto. Una pieza musical fuerte. Más extensa y quizá más compleja que la primera, en que tal vez la participación de un solista, instrumentista o cantante, participe como invitado de la orquesta.
3. Una Sinfonía, u obra similar. Que viene a ser el plato fuerte de la noche. Obras de entre 3 a 4 movimientos y que seguramente estarán definidos en el programa de mano del concierto.
4. El Encore. Que es cuando la orquesta tocará otra más a petición y aplauso del público, y del que hablaremos más adelante.
Lo ideal, es enterarse del número de movimientos que tiene cada obra. Eso generalmente viene en el programa de mano y es un tema que da para más charla. Aunque usted disfrute mucho de un movimiento, procure no aplaudir hasta finalizar el total de la obra. Aplaudimos al final de la Obertura, del Concierto y de la Sinfonía. Aunque muchos directores, están en desacuerdo con tal protocolo. Incluso directores europeos me dijeron alguna vez que el público es libre de aplaudir cuando algo les haya gustado tanto que les nazca hacerlo.
Un gesto de talento, una generosa interpretación, pueden arrancar un aplauso espontáneo. La pasión, elemento central de la interpretación artística pudiera acudir a la sala y entonces, aplaudir fuera de protocolo es lo que enciende las estrellas a la noche. Pero, aplaudir con pasión y conocimiento, hacen que ésta sea, además, inolvidable.

Prometeo Murillo es divulgador y promotor cultural; es gerente general en Orquesta Filarmónica del Desierto, Coahuila de Zaragoza. Cursa estudios de Maestría en Promoción y Desarrollo Cultural en la UA de C.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

¿Me regalas una vida?

Sergio Arévalo
Cuando niño teníamos en casa un súper Nintendo, bueno decir “teníamos” es un decir porque realmente le pertenecía a mi hermana la cual me lo prestaba a su consideración, llevarle su refresco y convencer a mamá para que nos diera dinero para comprar comida chatarra ayudaba en el proceso de convencimiento para jugar con ella.

Después vinieron los juegos de peleas, en donde recuerdo al perder y si te encontrabas jugando en equipo, podías seleccionar ciertos botones para que tu compañero de batalla te regalara una vida. Algo que después te pone a pensar, si tuviéramos ese poder ¿a quién le daríamos nuestras vidas “sobrantes”?

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IN CRESCENDO

 

EL PROTOCOLO DE UN CONCIERTO

Prometeo Murillo
¿No le ha pasado que, luego de un majestuoso movimiento, le arrebatan las ganas de aplaudir? Y lo hace, usted aplaude pues le parece que lo que acaba de escuchar es digno de reconocimiento y no, no puede esperar, algo dentro de usted se lo pide. Aplaude, y tras se desata el aplauso común y generalizado y, cuando todo parece ser una fiesta alguien, con toda autoridad y superioridad moral espeta un ¡ssssssh! que exige guardar silencio.

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Levántate y ANDA

 

(Dedicada a la Asociación Nacional de Actores y a la esperanza lograda en triunfo de la planilla morada)

Raúl Adalid Sainz
Que vientos de salud han llegado a la calle de Altamirano en la ANDA.
Una planilla morada inesperada se alzó con el triunfo.
Tiempos corruptos dicen que irán corriendo hacia su muerte.
Yo celebro contento la sonrisa esperanzadora de tantos que como yo anhelamos la faz desconocida de un nuevo sol de la utopía.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

 

Cultura y Arte ¿Para qué?

Sergio Arévalo

El 2018 va terminando su primer trimestre, los propósitos de año nuevo ya se encuentran en el baúl de los recuerdos, o tal vez en el refrigerador a lado de la dieta del nutriólogo al que acudimos la segunda semana de enero y sigue acumulando polvo. Un año de elecciones presidenciales, parece que la agenda noticiosa marca política pero ¿la cultura y el arte?

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IN CRESCENDO

 

DE LA HEROICA A JESUCRISTO SÚPERESTRELLA

Prometeo Murillo
Lo digo con orgullo: qué semanita la que nos tocó vivir del 12 al 17 de marzo en Saltillo, a quienes conformamos el equipo artístico y operativo de la Filarmónica del Desierto (OFDC). Y es que pasamos por tres de los momentos más significativos de la orquesta en la misma semana: lunes 12, Concierto Didáctico; jueves 15, Sinfonía No. 3 La Heroica, de Beethoven y; viernes 16 y sábado 17 Jesucristo Superestrella, de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice; en colaboración con la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Coahuila (UA de C).

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PORQUE SOY MEXICANO: LA CULTURA COMO EJE CENTRAL DE UNA VISIÓN GLOBAL

Prometeo Murillo
Aunque por muchos medios y motivos se ha tratado de desestimar y desmitificarles como los más importantes de esta industria a nivel mundial, Los Premios Oscar, que la Academy of Motion Picture Arts and Sciences (AMPAS) otorga cada año son -sencillamente- Wall Street de la Cinematografía y, la noche de su premiación, uno de los eventos más esperados y relevantes del año.

Premio de la Academia al Mérito, Los Oscares -como insisten en llamarles- son medio y mensaje: uno que restablece las nuevas tendencias ideológicas, estéticas y discursivas de lo que reste del año. Su poder de influencia rebasa, por mucho, el de otras industrias de las artes, la información y el entretenimiento, e incluso el de la política misma. Esta Academia, que camina sobre el bien y mal desde hace ya más de 90 años, ha encontrado su magnífico poder en una fórmula muy simple: ser siempre una industria diversa e incluyente.

Es por tanto que, la Entrega de la 90ª edición de los premios Oscar 2018. ocurrida pasado domingo 04 de marzo, toma un cierto dejo de revancha cultural, pues corona de manera contundente el genio creativo de los mexicanos y mexicanas de cara un presente globalizado. Un mundo que nos demanda, antes que todo, saber muy bien quiénes somos y de dónde venimos.

La proeza de Del Toro estriba más allá, incluso, de hacer una película implacable, ya que lejos de estar libre de política e intrigas, la Academia se enfrentaba a tener que premiar al tercer mexicano al hilo, el cuarto como mejor director en las últimas 5 ediciones, y una vez más, galardonar un proyecto liderado por un mexicano como mejor película del año. Súmele, la avasalladora presencia de Coco, la animación que, al igual que The shape of water, sencillamente solo venía a ganar.

Del Toro, como buen tapatío, nunca pierde. Y menos ahora, cuando todo mundo lo miraba ganar uno tras otro los galardones que la industria a nivel mundial otorga. Y ponían en él la esperanzadora posibilidad de alzar nuevamente la voz de México en los más altos estaños de influencia en los USA: Muro, dreamers, TLCAN, y un largo etcétera de porqués, se respondieron anoche bajo su consigna: ¿por qué? Por que soy mexicano

Ser mexicano significa serlo con todo lo que nuestra cultura conlleva. Y va mucho más allá de comer con picante incluso lo amargo o lo dulce. Ser mexicano significa, como lo ha demostrado el trinomio Cuarón-Iñárritu-Del Toro, pelear por tus sueños, estén dónde estén. Te tome el tiempo que tenga que tomar, y esté en el poder quién te toque. 

Lo mexicano, su cultura y tradiciones están in crescendo, y han pasado de ser una moda en la globalización, a imponerse como uno de los más simbólicos modelos multiculturalidad. El “porque soy mexicano” de Del Toro, es el Mexican way of life que muchos ya practican, enfrentándose a la contracorriente crítica, a lo hostil del medio, a las limitaciones económicas y por qué no decirlo, al otro lado de la moneda que hay en la manera de ser de los propios mexicanos. 

A fin de cuentas, a eso se refería Guillermo del Toro al responder a la pregunta de cómo podía, a la vez de ver el lado oscuro y surrealista de las cosas, ser una persona amorosa y amigable, en perfecto balance: “I’m a Mexican” fue su respuesta inmediata mientras se sujetaba los lentes y se encogía de hombros: un enigma que definitivamente, lo explica todo.

 

Prometeo Murillo es divulgador y promotor cultural; es gerente general en Orquesta Filarmónica del Desierto, Coahuila de Zaragoza. Cursa estudios de Maestría en Promoción y Desarrollo Cultural en la UA de C.

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UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

 

Caldo de tanga

Sergio Arévalo
Comiendo con amigos me contaron que uno de ellos se encontraba completamente enamorado, -seguro te dieron caldo de tanga- comentó uno de ellos, y vaya que debió de haberse comido todo el plato al ser un ex casa nova difícil de pescar, dirían por allí. Hablar de caldos y no tanto de tangas, abrió el apetito para estas líneas.

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LA VIDA, EL OCIO Y LA CULTURA

 

Emanuel Alvarado

Permítaseme la expresión, como una licencia poética: «he vivido mucho durante estos últimos quince días»; lo anterior, obvio, entendiendo que para todos nosotros el día dura veinticuatro horas. Pero lo expreso como un síntoma de la felicidad, aunque en ello se contenga una enorme subjetividad. Porque tal y como lo muestran el Índice del Planeta Feliz y el Informe sobre la Felicidad Mundial, que calculan la felicidad de los países, y que incluyen entre sus factores de medición: el Producto Interno Bruto, la esperanza de vida y una existencia saludable, la satisfacción personal, el consumo ecológico, la libertad de tomar decisiones, la esperanza de vida, la generosidad, la percepción o ausencia de la corrupción y los aspectos negativos y positivos. “Como señala el informe, la felicidad es importante no sólo por sí misma, sino porque garantiza una mayor esperanza de vida, ser más productivos, tener sueldos más altos y ser mejores ciudadanos. En términos generales, la felicidad media del planeta se encuentra en un modesto 5.1 sobre 10.” El ocio es garante de la felicidad.

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