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Historias de actores

Historias de actores

 

35.

Adán y Eva, todavía, un clavado al abismo emocional

(Historia y proceso de trabajo actoral de esta película)

Raúl Adalid Sainz
Este 4 de Diciembre de 2017, "Adán y Eva, todavía", volvió a vivir en su exhibición en 35 milímetros. Su presentación fue en la sala THX de los Estudios Churubusco. Los recuerdos aparecieron incesantes.
Es que esta película en su proceso no fue convencional. Fue hecha con piscachas, sobrantes de rollos de largometrajes en 35mm. Así un equipo creativo de producción, valiente y creativo, levantó esta cinta. La dirección fue de Iván Ávila, fotografía de Alejandro Cantú y Ciro Cabello, dirección de arte de Ivonne Fuentes.


En producción recuerdo a Elsa Reyes, Odín Salazar, Elena Pardo, en maquillaje a Maripaz Robles (la negra) y en vestuario a Lulú Valle. El rodaje se hizo en 2003 y se estrenó en el Festival Internacional Cine de Guadalajara en 2004; siendo la cinta ganadora del festival en el rubro de mejor Ópera Prima.
La fotografía de Alejandro Cantú y Ciro Cabello también se alzó como ganadora. La gente joven enloqueció con esta película. Actores, cineastas, creativos, vieron en "Adán y Eva, todavía", la posibilidad de soñar, de que era posible hacer cine con creatividad y pocos recursos. Muchos jóvenes se vieron reflejados en la cinta.


El hastío de una pareja, la posibilidad de aire en una virulencia en el sexo y en la droga eran para Adán y Eva una ventana de escape y reencuentro. "Vamos a platicar, las cosas de los dos, no tiene caso ya, callar nuestra verdad". Aún recuerdo esa canción de Los Socios del Ritmo marcando eco en las alturas de una azotea de edificio a la soledad irremediable de Eva. Un paraíso sonoro y visual avasallaron mis sentidos el día que la vi en su estreno en Guadalajara.
Mucha gente también alucinaba la película y decía: "¡Que porquería!". "Adán y Eva, todavía", no jugaba con medias tintas, vaciaba el tintero entero. Entonces te gustaba o la odiabas.
Los abrazos eran interminables en el cariño y la felicitación. En la función de la Universidad de Guadalajara en el debate, recuerdo que el actor José María Yazpic emocionado dijo: "desestructuraron al cine mexicano". Novedad no novedosa al paso de los años. La película se volvió un referente generacional para muchos. Y eso, eso es muy satisfactorio. Humana y profesionalmente.
PROCESO DE DIRECCIÓN CON LOS ACTORES.
Fue muy sui generis. Fuera absolutamente de lo común. Nunca conocí el guion. Mi personaje se llamaba originalmente: "El Hombre elegante", terminó llamándose: "Cliente asiduo".
Ningún actor conoció el guion. Sólo premisas del personaje. En mi caso, me dijo Iván Ávila, el director: Es un hombre extremadamente tímido con las mujeres, un hombre fino y de buenas costumbres. Una especie de Fernado Rey en Viridiana y Tristana de Buñuel. Poco más, poco menos, así fue.
Llevaba antecedentes de Iván Ávila. El director de casting de la película, Manuel Teil, me dijo que había que ser muy arrojado para actuar en una cinta de Iván. "Esta grueso...ya lo verás... ya lo verás". "¿Pues de qué se trata?", me dije.
Así llegó el primer día de rodaje. La cita era en un café de chinos de nombre "Oriente" que ya no existe, en la calle de Medellín. Llegué y me mandaron a un camioncito que fungía como camper. Me decían que el director no quería que viera a la actriz con quien iba a interactuar. Pasó como una hora y llegaron por mí para ir al set. Ya sabrán, las luces, cables, movimiento de un pequeño grupo de staff. Iván, habló conmigo pidiendo lo que quería: Este café que ves es un burdel de citas. La chava que está en el tercer taburete es Eva, vas a llegar a decirle que la quieres llevar a un hotel, yo no sé qué te vaya a contestar. Recuerda tu timidez, no sabes cómo comportarte en estos sitios. ¿Quieres voltear a ver quién es la chava? No, le dije. Poco más o menos así fue nuestra plática de inicio entre Iván y yo.
Vinieron las explicaciones técnicas en cuanto a cámara para tener un referente de inicio en camino hacia ese taburete. Confesaré, pues la cinta está ya hecha, que recordé una época de gran timidez durante mi adolescencia en Torreón con el sexo opuesto. Ese recuerdo emocional me hizo hacer mi primera secuencia en la sorpresa a qué me iba a contestar "Eva".
La actriz era Diana Lein. Presencia inquietante al verla por primera vez. La construcción de su imagen para la película fue única, maravillosa. Tuvimos una serie de escenas muy fuertes, muy delicadas, manejando un erotismo visual muy particular. Un sadomasoquismo muy fuerte. Un clavado emocional a lo desconocido.


Mi última secuencia con ella fue en la Glorieta de Mariscal Sucre, en la Colonia del Valle. Era de noche. Al terminar, estábamos junto a un parabús. Iván me dijo, poco más o menos así: "Bueno Raúl, ya se acabó, deja aquí en este parabús al personaje, vete a descansar". Nunca conocimos ningún guion, lo había, pero no estaba a nuestro alcance.
Se trabajaba bajo premisas, bajo sorpresas. Las atmósferas te envolvían. Las situaciones eran en claro oscuros. Al terminar me fui a casa y pasé como tres días donde muy poco hablaba. Nunca supe a ciencia cierta qué había hecho. Al ver la cinta en el Festival de Guadalajara me sorprendí gratamente. Con la película y a nivel personal. Debo confesarlo. Vi cosas de mí que no me hubiera imaginado.
La razón de que no conociéramos el guion era no psicologizar al personaje. Iván quería el instinto vivo, la sorpresa misma para el actor. Debo decir que fuimos muy bien conducidos por este creativo de los mundos llamado: Iván Ávila Dueñas.
En el elenco actoral recuerdo a: Diana Lein (Eva) y a Junior Paulinho (Adán), a una gran actriz argentina llamada Martha Riveros, a Jorge Adrián Espíndola, Marta Aura, Pilar Padilla, Giovanna Zacarías, Adriana Barraza, Rafael Tonatiuh, Armando Casas, Juan Ríos, Cheli Godínez, Juan de la Loza, y muchos más actores que ahora escapan a la fugaz memoria.
"Adán y Eva, todavía", significa mucho en mi conformación humana y profesional. Es un enorme gusto que ayer haya vuelto a vivir. Eso es lo bonito del cine. Su bella y eterna perdurabilidad.
La segunda foto fue tomada por Elena Pardo. Gran trabajo el suyo como loader. Armando piecesitas de los remanentes de películas.

¡Gracias siempre a todo el equipo por este pedazo de vida!

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México-Tenochtitlan

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